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sábado, 29 de noviembre de 2014

EFEMÉRIDES TEATRALES


Hoy, el Teatro Real es el teatro de la ópera de Madrid, considerado uno de los más importantes de España y de Europa.
Según se menciona en los antecedentes históricos del Teatro Real de Madrid, en su actual emplazamiento, había otro teatro, el Teatro de los Caños del Peral. Se llamaba así por levantarse en un solar cercano a los lavaderos conocidos con ese mismo nombre, construidos en 1542 y cuyo origen parece estar relacionado con los antiguos baños árabes.
Pero antes de la construcción de ese teatro,en aquel sitio, existió otro teatro...

Los Caños del Peral
En enero de 1703, llegaba a Madrid,  acompañando al joven rey Felipe V,una compañía de cómicos italianos, Los Trufaldines
Era una compañía de teatro y su dedicación a la opera fue marginal, solo hacia el final de los más de 20 años que duro en Madrid. Los Trufaldines dejaron su impronta en el teatro español pero no se consideran el origen de la ópera italiana en España. 

 Escena de una Comedia de la época
En 1708,  acondicionan el antiguo lavadero para convertirlo en teatro, que presentan en enero de 1709,  como el “nuevo Coliseo de los Caños del Peral”. Parece que era una construcción sencilla,  típica de la época, a menudo  llamada “corral de Trufaldines”; fue el último gran corral de comedias madrileño. Después de dos años la compañía se deshace y abandona el teatro en 1714. Dos años más tarde, se reconstituye como la nueva compañía de los Trufaldines y vuelve a ocupar el corral hasta 1723, cuando nuevamente se deshace y el teatro vuelve a ser abandonado.

Desde entonces, el corral sirvió para representaciones ocasionales de los  cómicos españoles pero gran parte del tiempo estuvo desocupado, llegando al estado de ruina.

Para 1719, llega a España el marqués de Scotti cuya aportación es considerada fundamental en la introducción definitiva de la ópera italiana. A él se debe también  la sustitución del  viejo corral de los Trufaldines por un auténtico teatro de ópera.


Fachada del Coliseo de los Caños del Peral, en 1788. Madrid.
(Dibujo del arquitecto Francisco Sánchez)

El corral fue derribado en 1735 y sustituido en 1737,  por el Coliseo de los Caños del Peral, con una capacidad para 1.680 espectadores. 
El nuevo Teatro de los Caños del Peral,  se inauguró el domingo, 16 de febrero de 1738, en los festejos de Carnaval, con la representación de la ópera Demetrio, de Johann Adolph Hasse, con libreto de Pietro Metastasio. 
El funcionamiento del teatro, dependiente del apoyo de la Casa real, fue irregular con sucesivos periodos de cierre. También, se utilizó para bailes de máscaras y durante los años de la guerra de independencia, suspendió sus actividades.
En 1816, ante el mal estado del edificio, fue demolido.

El 7 de enero de 1817, Fernando VII ordena, la remodelación de la Plaza de Oriente y la construcción de un nuevo y gran teatro de ópera en el mismo solar donde había sido ubicado el Teatro de los Caños del Peral. Las obras del Teatro Real se inician el 1 de octubre de 1817 pero debido a grandes interrupciones y periodos de abandono, no acaban hasta 1850, 33 años después, bajo el reinado de Isabel II.


Fachada del Teatro Real de Madrid, siglo XIX,  Autor J. Laurent

Fue inaugurado el 19 de noviembre de 1850, funcionando de forma ininterrumpida, como teatro de ópera, durante los 75 años siguientes y se convierte en uno de los principales coliseos europeos.  Tras la revolución de 1868 y el exilio de Isabel II, el Real Teatro pasa a llamarse Teatro Nacional de la Ópera.

En octubre de 1925, un hundimiento provoca problemas estructurales en el edificio y se decide el cierre provisional del teatro pero las obras de reconstrucción se prolongaran 41 años, hasta 1966, cuando se abre al público como sala de conciertos sinfónicos,  durante los 22 años siguientes.  El 13 de octubre de 1988 se celebra el último concierto, con la Orquesta Nacional y el 2 de enero de 1991 se inician las obras de rehabilitación como Teatro de Ópera, que durarían casi 7 años.


Teatro Real de Madrid, años 50

El 11 de octubre de 1997 es la reapertura del Teatro Real ya como coliseo operístico con la ópera La vida breve, y el ballet El Sombrero de tres picos de Manuel de Falla.

En conclusión, desde su cierre de 1925, considerado un cierre provisional, pasaron más de 70 años, hasta que el Teatro Real de Madrid vuelva a abrir sus puertas a la ópera.
Para este entonces, las publicaciones de la época comentaron el evento, aprovechando para recordar su inauguración y también,algunos interesantes aspectos de la ópera en España. 


Uno de estos artículos fue publicado por la revista Blanco y Negro de noviembre 1925.


EFEMÉRIDES TEATRALES

El Real, «La Favorita» y Donizzeti

Publicado en la Revista BLANCO Y NEGRO, 1 de Noviembre, 1925
Autor: José Luis MENENDEZ

FACHADA DEL TEATRO DE ORIENTE A LA PLAZA DEL MISMO NOMBRE 
(GRABADO DE LA EPOCA, AÑO 1850)

A venido ocupándose la Prensa del estado, peligroso al parecer, en que se encuentra el hermoso teatro de la plaza de Oriente, y se habla de que, como medida de elemental precaución, no habrá este año temporada de ópera, cosa que no ha ocurrido en los setenta y cinco años que lleva construido el teatro Real. Verdaderamente sería una lástima que tal ocurriese ahora, que la buena música encuentra tan pocas ocasiones de ser interpretada.

Inauguróse el regio coliseo el día 19 de Noviembre de 1850. Aquel día celebraba su santo la Reina doña Isabel II, y la apertura de la espléndida sala fué un verdadero acontecimiento artístico.
Cuando la guerra contra Napoleón destruyó los teatros del Buen Retiro y de los Caños del Peral, tuvo Fernando VII la idea de construir otro sobre las ruinas del último, que aventajase a ambos en lujo, espacio y suntuosidad. Pronto, en efecto, comenzaron las obras del nuevo teatro, que había de llamarse de Oriente; pero los gastos enormes que la nación tenía que sostener a consecuencia de sus guerras interiores y exteriores hicieron que se paralizasen aquéllas, y transcurrió mucho tiempo sin que se pasase de los cimientos. Para continuar la construcción hubo necesidad de crearse, en 1826, un pequeño impuesto sobre la extracción del alcornoque y otros frutos del país, impuesto que, como fácilmente puede apreciarse, no respondía con su vulgaridad al objeto artístico que con él trataba de realizarse. 
Por fin, después de muchas vicisitudes, el teatro quedó terminado en 1850, acordándose abrirlo oficialmente el día 19 de Noviembre.

VISTA INTERIOR DEL TEATRO REAL (DE UN GRABADO DE LA EPOCA)

Había costado diez millones y medio de pesetas, y en su ejecución habían intervenido, sucesivamente, los arquitectos señores Aguado, Moreno y Cabezudo, bajo la dirección gubernativa del brigadier D. Leonardo Santiago y Rotalde, asistido de una comisión creada al efecto.

No poco alarmaron a la gente aquellos cuarenta y dos millones de reales, y parte de la Prensa censuró en tonos muy vivos que se hubiese invertido una suma tan importante en construir un teatro mientras la capital de España carecía de aguas potables y de bocas de riego. Además, sospechaban los periódicos que los enormes gastos que ocasionaba el sostenimiento del teatro no podría resistirlos más allá de un año una población como Madrid, que sólo contaba entonces 250.000 habitantes.

TECHO DEL TEATRO DE ORIENTE

Innecesario es decir que la inauguración constituyó una gran solemnidad artística. La sala estaba verdaderamente espléndida. Isabel II ocupaba el palco regio, rodeada de toda su corte, y en el resto de las localidades se veía a toda la aristocracia española, no quedando un solo asiento sin ocupar, no ya en palcos ni lunetas, sino en anfiteatros y paraíso.


PALCO DE SU MAJESTAD EN EL TEATRO DE ORIENTE


MARIETA ALBONI,
 PRIMERA DAMA DEL TEATRO DE ORIENTE
Se representó La favorita, obra estrenada siete años antes, el 26 de Agosto de 1843, en el teatro del Circo, con un éxito enorme. La interpretación de la famosa obra de Donizzeti fué magnífica, estando a cargo de la incomparable Marieta Alboni, el gran tenor Gardoni, el barítono Barroilhet, que, al estrenarse la obra en la Academia Imperial de Música de París, había hecho una estupenda creación de la parte de Alfonso XI, y el bajo Fornus, el más excepcional de los cantantes de su cuerda en aquella época.
Las ovaciones se sucedieran durante toda la noche sin interrupción. Para todos hubo aplausos y vítores. Sin embargo, justo es consignar que los honores principales fueron para. Donizzeti, que era entonces el músico de moda en Madrid, y para la Alboni, que a sus veinticuatro años no cumplidos había alcanzado ya fama universal, disputando la corona del arte a la célebre prima donna Jenny Lind, que por entonces traía locos de entusiasmo a los habitantes de los Estados Unidos. Marieta Alboni tenía una purísima voz de contralto, que su extraordinaria flexibilidad le permitía hacer pasar al mezzosoprano y aun al soprano  más decidido sin esfuerzo alguno. Había cantado ya en los teatros de Milán, Venecia, Berlín, Viena, San Petersburgo y París,  obteniendo éxitos  ruidosísimos, y en Londres se había presentado cuatro años antes, en 1846, en el Covent Garden al mismo tiempo que la Jenny Lind cantaba en el teatro de la Reina. El público la aplaudió con verdadero entusiasmo, y la Prensa entabló una vivísima polémica, discutiéndose con el mayor calor cuál de las dos artistas tenía mejores facultades. A Madrid vino  contratada en 55.200 francos por 24 representaciones, cantidad fabulosa en aquellos tiempos.

También los poetas de la época tomaron parte activa en la inauguración del teatro Real. La Avellaneda preparó para la fiesta unos alejandrinos altisonantes, en los que comparaba a Isabel II con Euterpe; Hartzenbusch hizo hablar en décimas a la estatua de Felipe IV y al busto de D. Pedro Calderón de la Barca; Cañete, Cervino, Príncipe, Selgas y Ferrer del Río escribieron también sendas composiciones, y Bretón de los Herreros disparó el siguiente soneto, que marca la pauta de la poesía ramplona y vulgar que se consumió en aquel memorable acontecimiento:

LA REINA DOÑA ISABEL II



 Hoy, que del ángel que feliz la rige,
España el fausto día solemniza;
fénix que renació de su ceniza,
regio teatro espléndido se erige.

 No ya el héroe del Nilo y del Adige
recuerdan sus escombros, ni la liza,
que, si lauros iberos simboliza,
también  luctuosa el  corazón aflige.

 Y en más horrenda lucha el castellano
sus campos aún tiñera y sus baluartes
con sangre del amigo y del hermano,
 si, velando los fieros estandartes
no cerrara, Isabel, tu templo, ¡oh, Jano !,
para abrir nuevos templos a las artes.




Hemos dicho antes que cuando se inauguró el teatro Real era Donizzeti el músico favorito de la corte española. Efectivamente, el glorioso compositor de Bérgamo gozaba en Madrid de una popularidad enorme. De ello dará idea el hecho de que, además de La favorita, se habían representado ya las siguientes obras suyas: La zíngara, ópera bufa (teatro de la Cruz, 30 de Noviembre de 1824); L'Esule di Roma, ópera seria (teatro del Príncipe, 21 de Mayo de 1832); Anna Bolena (teatro de la Cruz, 21 de Agosto del mismo año); L'ajo nell'imbarazzo, ópera bufa (teatro de la Cruz, 17 de Septiembre del mismo año); Fausta, ópera seria (teatro de la Cruz, 23 de Enero de 1833); L'elixire d'amore, ópera bufa (teatro del Príncipe, 8 de Agosto del mismo año); Il Diluvio universale, drama sacro (teatro del Príncipe, 2 de Marzo de 1834) ; Il furioso ópera seria (teatro de la Cruz,-31 de Mayo del mismo año); Parisina d'Este, ópera seria (teatro del Príncipe, 27 de Agosto del mismo año) ; Torquato Tasso, ópera seria (teatro del Príncipe, 9 de Junio de 1835); Olivo e Pasquale, ópera bufa (teatro ríe la Cruz, 16 de Agosto del mismo año); Il castello de Kenilworth, ópera seria (teatro de la Cruz, 17 de Octubre de 1835); Gemma di Verge, ópera seria (teatro de la Cruz, 4 de Agosto de 1836); Belisario, ópera seria (ídem, 22 de Noviembre del mismo año); Lucia di Lamermoor, ópera seria (ídem, 2 de Agosto de 1837) ; Le convenienze teatrali, ópera bufa (ídem, 13 de Enero de 1839) ; Lucrezia Borgia, ópera seria (ídem, 4 de Julio del mismo año) ; Ugo, conté di Parigi, ópera seria (ídem, 11 de Septiembre del mismo año) ; Mariano Faliero, ópera seria (ídem, 25 de Septiembre del mismo año) ; Roberto Devereux, ópera seria (ídem, 2 de Abril de 1840) ; Maria Stuard, ópera seria (ídem, 30 de Diciembre del mismo año); María di Rudenz, ópera seria (ídem, 26 de Abril de 1841) ; Alina, Regina di Golconta, ópera semiseria (ídem 3 de Enero de 1842) ; La figlia del reggimento, ópera cómica (ídem, 31 de Enero del mismo año) ; Betly, ópera semiseria (teatro del Circo, 15 de Septiembre del mismo año); Adelia, ópera seria (ídem, 23 de Septiembre del mismo año); Linda di Chamounix, ópera semiseria (ídem, 9 de Diciembre de 1843) ; Dom Pasquale, ópera bufa (teatro de la Cruz, 4 de Enero de 1845);  I Martiri, refundición de Poliuto, ópera seria (teatro del Circo, 20 de Febrero de 1845); Marta di Rohan, ópera seria (teatro de la Cruz, 9 de Abril de 1845), y  Maria Padilla, ópera seria (teatro del Circo, 8 de Febrero de 1846).

EL COMPOSITOR DONIZZETI


En total conocía Madrid, en el momento de inaugurarse el teatro Real, treinta y dos obras de Donizzeti, mientras que  Viena, París y Londres conocían, a lo sumo, veinte o veinticinco.

De este entusiasmo que en nuestro público ha despertado siempre la música de Donizzeti dan también idea diferentes hechos. 
Muchas de sus obras más aplaudidas han sido parodiadas en los teatros de Madrid. 
Azcona escribió una graciosísima zarzuela, con letra adaptada a la música de Lucia, titulada El sacristán de San Lorenzo, en la que Caltañazor hacía morir de risa a los espectadores representando el papel de Edgardo, que en la parodia se llamaba Gregorio. Otra parodia muy feliz fué la de la ópera Lucrezia Borgia, titulada La venganza de Alifonso
Además, la gente parodiaba también por su cuenta los cantables de Donizzeti, y el aria de Marta di Rohan, que Ronconi hizo célebre.

Sí, sí, fra poco di sangre un río a questa lácrima succederá,
la cantaba el pueblo diciendo:
Si el fra está roto, ponte el del tío, y estoy seguro que te vendrá.





Julián Gayarre, el inmortal tenor navarro, profesaba hacia Donizzeti una admiración rayana en el delirio. Lo prueba así el hecho de que cuando debutó como primer tenor en el teatro de Varesse, lo hizo con el papel de Nemorino de L'elixiro d'amore, una de las obras que cantó siempre con mayor entusiasmo. Su presentación en Milán, en el teatro Dal-Verne, fué con Lucia. En Padova, con La favorita, obra que cantó con la famosa Galleti, y fué tal su éxito, que el célebre Antonio Selva, que se hallaba en el teatro, corrió al camerino del tenor español y abrazó a éste llorando de entusiasmo. En Madrid también se presentó, en la noche del 4 de Octubre de 1877, con La favorita.


EL FAMOSO TENOR JULIAN GAYARRE 
GRABADO DE MAURA


Pero nada tan elocuente, que hable tan alto de la devoción que nuestro gran artista profesaba a Donizzeti como el debut de aquél en la Scala de Milán, teatro que, como es sabido, constituye, por decirlo así, el templo del arte musical del mundo entero. Había cantado ya Gayarre en los principales teatros de Europa; había alternado con la Patti, con la Penco, con la Nilsson; había interpretado La africana, El profeta, Hugonotes, El barbero de Sevilla, Traviata y otra obras de Rossini, Meyerbeer y Verdi, que habían sucedido en apogeo a Donizzeti, y había estrenado en el teatro Comunal de Bolonia Tannhäuser, de Wágner, que por aquel entonces empezaba a despertar el interés y la admiración de los inteligentes. Por otra parte, Italia olvidábase de sus tradiciones musicales, aficionándose al gusto franco-alemán.

Con estos antecedentes creyó la Empresa, y con ella el Municipio de Milán, que Gayarre escogería para su debut una obra de las de entonces en boga, y su extrañeza no tuvo límites cuando el artista español anunció que se presentaría al público con La favorita. Amigos oficiosos de la Empresa trataron de disuadirle diciendo que en Milán no gustaba ya la música de Donizzeti. La contestación de Gayarre fué terminante:

—Si al público de la Scala no le gusta la música de Donizzeti demuestra que tiene muy mal gusto.



Las corrientes modernas han modificado profundamente el temperamento artístico de nuestro público, del público del teatro Real, y ya no se representan tanto como antes las obras de Donizzeti. Sin embargo, el recuerdo del glorioso autor de Don Sebastiano perdurará siempre como algo conmovedor y fervoroso, que, unido a los nombres imperecederos de la Patti y de la Penco, de la Frezzolini y de la Galleti, de Gayarre y de Tamberlick. de Varessi y de Selva, vivirá siempre en la historia del viejo Madrid del siglo XIX, tan levantisco y airado cuando se trataba de armar revoluciones, como dulce y apacible cuando se trataba de oír música.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

ESPAÑA - TIPOS Y TRAJES (1)


Hoy, fue un día especial...
Encontré un libro muy interesante titulado: ESPAÑA - TIPOS Y TRAJES.
Es un libro antiguo pero no se precisa el año, con fotografías blanco y negro, de excelente calidad y varios artículos sobre este tema. 
Es la sexta edición de uno de los libros de fotografía de José Ortiz Echagüe, probablemente de los años 30-40, donde son retratados personajes populares representativos de cada zona del país. 

Como mi blog todavía sigue a la derriba, sin ningún tema en concreto, iniciaré otra serie de entradas para reproducir este bellisimo libro.
Como es lógico, (para mi...)comenzaré con los de Valencia y Murcia, mis favoritos.


VALENCIA. - Valenciana
Falda de ancho vuelo, ajustado corpiño, chal cruzado de tul con bordados de lentejuelas, delantal en armonía con el traje. Peina dorada de metal de la que, según la versión valenciana, se derivó de de andaluza de concha. Peinecillos pequeños y horquillas de oro sujetan los rodetes sobre las orejas.

VALENCIA- Alcalde de aldea
Cabalgatas, tracas, alegre algarabía de dulzainas. Todo lo preside este imperturbable alcalde con su alto sombrero de fieltro y su larga vara de mando.

VALENCIA.- Mantilla valenciana
Las airosas hijas de Valencia tienen su sentido especial para la mantilla. Esta difiere de la andaluza en que va armada por la parte baja. La peina es más pequeña y el peinado es de grandes moños sobre las orejas

VALENCIA. - Grupas valencianas
Sobre los blancos caballos ricamente enjaezados las mujeres valencianas van a la grupa tras ágiles jinetes. El sol arranca de los ricos trajes vivos destellos de variados colores.

VALENCIA.- Grupa valenciana
La fantasía del valenciano exageró la pompa de estos arreos bajo los cuales las líneas del caballo pierden la gallardía lo que ganan en fasto. Más breves y airosos son los antiguos, hoy casi en desuso.

Huertana murciana
El traje de la mujer no tiene rasgos muy característicos. El peinado, en cambio, es complicadísimo, con trenzados que son como afiligranado encaje.

Huertano de Murcia
El hombre conserva en su atuendo restos de la indumentaria árabe, tales como los zaragüelles, prenda apropiada para la faenas de riego en la rica huerta. Abarcas de esparto y amplio sombrero o, con más frecuencia, vistoso pañuelo

(Continuación...)

Fuentes:  España - Tipos y trajes, libro publicado por "Bolaños y Aguilar" - Madrid (Años 30-40?). Las imágenes son reproducidas de las fotografías de José Ortiz Echagüe publicados en el respectivo libro.

domingo, 23 de noviembre de 2014

CARICATURAS EN LA GUERRA (2)

“…en vista de los actuales acontecimientos, la Triple Alianza, formada por la Peste, la Muerte y el Hambre, ha decidido declarar la guerra  a la humanidad” (Dibujo de Bartolozzi)


LA GUERRA Y EL HUMORISMO

LUCHA DE CARICATURAS 

Publicado en la Revista LA ESFERA, numero 46, del 14 de Noviembre, 1914
Autor: Silvio LAGO

Mientras los ejércitos se destrozan mutuamente, la tierra se encharca de sangre, vuelan sobre los campos de batalla los dirigibles que arrojan la muerte y los cuervos que descienden á recogerla; mientras las ciudades se derrumban, las juventudes—esperanza de los pueblos—caen cuando iban á florecer, y mientras quedan sin amparo millares de mujeres y de niños á quienes la guerra arrebató los hombres que eran su apoyo, los lápices de los caricaturistas no permanecen inactivos. Completa, rubrica esta guerra de caricaturas la otra de las notas diplomáticas y los partes de agencias y Estados Mayores de las naciones beligerantes.
Sin embargo, no sólo luchan los humoristas de las naciones que están en guerra, sino también aquellos que pertenecen á Estados neutrales... oficialmente.
La verdadera psicología de un pueblo está en los lápices de sus caricaturistas. Acaso el destino también. Su misión es algo más supremo y decisivo que el reflejar aspectos ridículos ú obtener asombrosos parecidos fisonómicos con la mayor gracia y simplificación posible.
Eso no sería bastante para la verdadera importancia social de la caricatura. Arte, éste, tan sutil y preciso, refleja los momentos contemporáneos con una exactitud, con un instinto histórico y una conciencia instintiva de la vida futura, que á su lado cualquiera de las Bellas Artes se empequeñece, y la literatura se confiesa avergonzada de sus artificios retóricos.
El caricaturista sorprende el aspecto grotesco de los seres, de las cosas y de los episodios, pero, además, tiene el propósito de que el espejo en que vemos reproducidos episodios, cosas y seres en toda su ridiculez ó en toda su infamia, sirva también el día de mañana para volver á reproducirlos bellos, armónicos y fuertes.
Por si esto no fuera bastante, el caricaturista ríe y ríe siempre. Unas veces para atenuar el dolor; otras para acentuarla alegría; algunas, pare imponer sanas rebeldías á los hombres de corazón sano y alma noble.
Por eso, siempre que un pueblo se liberta de sus tiranías, ó sencillamente se renueva, encontraremos la razón de ello en un hombre de ciencia, en sus pensadores, en sus poetas, en sus artistas, incluso en algunos—muy pocos—de sus políticos; pero también, y sobre todo, en sus caricaturistas. Conforme la vida se va normalizando poco á poco y nos acostumbramos, algo miserablemente, á leer impasibles la muerte de miles y miles de hombres, los periódicos satíricos vuelven á publicarse como antes y, como antes, los caricaturistas zahieren, se burlan y atacan, agresivos y crueles, á los hechos e ideas de su época.
¿Cómo antes, realmente? No. Los caricaturistas prescinden de comentar, irónicos y mordaces, la vida interior de su nación para atacar á la nación enemiga. El amor de la patria envuelve y domina á los odios de partido. Ya no se deben reír de sí mismos, no deben atacar á los generales, á los políticos, á los artistas, á las costumbres de su patria. Esos generales, esos políticos, incluso esos artistas, son los que ahora la defienden; esas costumbres han sido quebrantadas violentamente y acaso cambien por completo, sufriendo como esclavos el collar de ignominias que les imponga el ejército triunfador.
¿Cómo dudar entonces de la enorme y decisiva influencia de la caricatura en estos momentos en que todos los esfuerzos son necesarios para demostrar la brutal barbarie de unos, la astucia de los otros, la romántica desesperación de éstos y el heroísmo grandioso de aquéllos?
Antes de la guerra europea se disputaban la primacía del humorismo Alemania y Francia. Sólo Inglaterra tenía derecho a intervenir, de cuando en cuando, con sus periódicos satíricos, no tan admirables como Simplicissimus ó como Le Rire y L'Assiete au beurre (el Assiete au beurre de los buenos tiempos rebeldes).
Sinceramente, honradamente, aunque mis simpatías intelectuales y cordiales estén al lado de Francia, no puedo menos de reconocer que los caricaturistas alemanes son de una fuerza, de una valentía y de un ingenio extraordinarios.
En los dibujantes alemanes, se unen la frivolidad, el simplicismo estilizado de la línea con la profundidad del motivo ó la punzante crueldad satírica del asunto. No pueden sustraerse á su temperamento especulativo y no en vano bajo su cielo han nacido los más sólidos y fundamentales sistemas filosóficos.
Todos ellos—Heine, Gulbranson, Bruno, Paul, Klinger, Wilke, Cristoffe, Ade, Jank, Leo Putz, etc.—no retrocedían ante nada; ni siquiera ante el militarismo y el protestantismo religioso que son las dos fuerzas tiránicas de Alemania; ni siquiera retrocedían ante la figura de Guillermo II, que no era intangible como en otras naciones los reyes respectivos. Más de una y de dos veces ha sido procesado el Simplicissimus y han ido á la cárcel los autores de caricaturas  contra la oficialidad germánica y en defensa de los ideales renovadores del pueblo.
La guerra ha cambiado totalmente el carácter de las páginas de Simplicissimus, del Lustige Blätter, del Ulk. Al fracaso del socialismo, á la sumisión de los artistas, escritores y hombres de ciencia frente al militarismo, en el célebre manifiesto dirigido á Europa, ha sucedido lógicamente la desviación agresiva de los caricaturistas.

        Caricaturas publicadas por los periódicos alemanes, entre ellos Simplicissimus, reproducidas con sus leyendas, por The Tatler, de Londres): 
1.       La última defensa francesa.- Soldados del 5º Regimiento de gorilas senegaleses, que vendrán a luchar por la civilización.
2.       El Zar dirigiéndose á su pueblo para que acuda como un solo hombre á defender el patrio suelo amenazado
3.       La revolución se aprovecha de las circunstancias para incendiar el Imperio Inglés en Egipto, en Transvaal e Irlanda.
4.       El vivo núm. 7. – El Japón acercándose al río revuelto para pescar lo que buenamente se pueda


LA APARICIÓN
SOMBRA.- ¡Eduardo! ¡Eduardo! ¡Despierta!
EDUARDO GREY. - ¿Quién eres?
SOMBRA.- Soy lo que has perdido. Soy la conciencia.
(Alusión al ministro de Negocios exteriores inglés)
(Del Lustige Blätter, de Berlín.)

La terrible pesadilla de Nicolás (del Lustige Blätter de Berlín)




Como sus famosos morteros de 42, las caricaturas alemanas son terribles, enfurecidas, de una vigorosa energía destructora contra Inglaterra, contra Rusia, contra Francia, contra la dulce, heroica y desgraciada Bélgica. Sólo ante el sueño agitado de Nicolás de Rusia, y ante el pánico de Trafalgar Square bajo los zeppelines, que ha publicado Lustige Blätter, podemos sonreír un poco. Los demás dibujos sangran como heridas, centellean como aceros al sol y buscan el corazón ó el cráneo como balas.

El nuevo mortero alemán para reconocimientos
(De The Sketch, de Londres)











En cambio, Inglaterra ríe. Los ingleses no pierden su serenidad. Dibujan caricaturas complicadas donde abundan letreros explicativos ó dan notas plenas de regocijo en que se burlan incluso de si mismos, como en el dibujo que se refiere al regimiento de artistas, autores dramáticos, poetas y cómicos. Los álbumes del Daily Mail, las planas del Punch, de The Sketch y The Tatler, publican caricaturas graciosísimas, burlescas, de una hilaridad inimitable.

¿Hay nada tan divertido como esos nuevos morteros alemanes que lanzan sentados en una bala a los soldados para vigilar en el cielo con sus gemelos.





MÁS SORPRESAS PARA LOS ALEMANES - ¿No podría inventarse para la carga á la bayoneta un automóvil como este modelo y para combatir grandes masas el lanzamiento de papel cazamoscas desde globos dirigibles? 
(De The Sketch, de Londres)

El militarismo inglés.- (Caricatura de  The Sketch, de Londres, que ha sido muy celebrada entre los intelectuales britanicos)

La situación es crítica… ¿Cómo levantar el vuelo?  (De The Sketch, de Londres)

¡NAPOLEON! 
(Caricatura de  The Sketch, de Londres)

Bélgica también ríe... Pero de un modo doloroso, amargo y rebosante de lógico santo odio á los invasores. Ved esa caricatura del Kronprinz, original del dibujante belga Eduardo Gilis. Es algo más que un retrato. Es el ataque mortal de un formidable enemigo. Los semanarios satíricos rusos y austríacos también responden con caricaturas á los ataques dibujados de sus enemigos; pero no son, hasta ahora, tan sobresalientes que merezcan reproducirse. Y mucho menos los del Kikirikí de Viena, que nunca se distinguió por el ingenio;


El Kronprinz (Caricatura del dibujante belga Eduardo Gilis de The Sketch, de Londres)

¿Y Francia? Francia ha enmudecido. Francia, cuyos caricaturistas son acaso los  más  admirables  del  mundo, apenas hace caricaturas. No debemos tomar en consideración las tarjetas postales, no muy limpias ni correctas, de pintamonas anónimos en que se excita groseramente el odio de los alemanes. Francia, la generosa, la noble, la admirable Francia, no es responsable de esas caricaturas. Sus dibujantes han creído que cuando la patria está en peligro, es mejor arma un fusil que un lápiz. En las tilas están sus escritores, sus artistas y no quieren publicar los semanarios zumbones y burlescos que continuaban la exuberante alegría de la raza. Sólo veréis Le cri de Paris (como un símbolo) asomarse con su franja roja (simbólica también); sólo veréis los comentarios del viejo Henriot en L' Illustration.— Silvio LAGO

domingo, 16 de noviembre de 2014

Domingo de fútbol.... con Bernabeu


Santiago Bernabeu, director de la brillante excursión
 realizada por el Madrid en tierras de América , año 1927
(Foto V. Muro)

Parece que el fútbol madrileño tiene una larga historia y siempre ha sido bueno...
Encontrando un articulo sobre la gira del equipo F.C. Madrid por América, en los años 20, me pareció interesante publicarlo en mi blog para los enamorados de este deporte.

Es una entrevista realizada con al estilo periodístico de la época, donde el director Santiago Bernabeu relata  aquella pagina de la historia del Club, exponiendo sus opiniones e impresiones sobre esta gira por el continente americano. 
    


La Jira del MADRID F.C. 

Por  TOM RAY
Los jugadores a bordo del “Julio Cesar”, en el viaje de ida, preparados para los ejercicios de natación en la piscina del barco
(año 1927)
En el rincón del viejo café, apurada la velada en la charla con los amigos, que inquieren nuevos detalles siempre, quedo, al fin, solo con Santiago Bernabeu, el expedicionario director de la jira de los representantes del fútbol madrileño por las tierras del nuevo Continente.
Su defensa, no muy tenaz, es fácilmente vencida, y no resiste, al cabo, mi pregunta:
—¿Satisfecho de la excursión en general ?
—Más que eso: persuadido de que hemos conseguido reivindicar nuestro deporte popular, rubricando con éxito la notable jira del Deportivo   Español con la nuestra, con resultados  deportivos  altamente halagüeños.
—¿Fuisteis bien recibidos ?
—En todas partes. Nuestro paso constituyó siempre una manifestación de calurosa, cordialidad que no podremos olvidar. De un lado, la colonia española, multiplicando sus atenciones; Por otro, los elementos indígenas, autoridades y deportistas, desviándose para cumplimentarnos…
—¿En Buenos Aires?
— De la capital bonaerense guardaremos recuerdos gratísimos. Socios y directivos del Real Club Deportivo Español fueron nuestros inseparables amigos y guías, abandonando obligaciones y empleos. Esta Sociedad, que se fundó el año pasado cuando el Español de Barcelona estuvo allí, ha alcanzado rápidamente una prosperidad increíble. Tiene más de 2.000 socios y cuentan con un magnífico gimnasio, que es probablemente el mejor de la capital. Los muchachos del Deportivo fueron consejeros, amigos, acompañantes, todo, en fin; de su trato con nosotros, todo elogio sería escaso.
Cuanto a lo oficia!, el embajador nos recibió amablemente, y las autoridades deportivas tuvieron atenciones, si no exageradas, sí cordiales.

Los periodistas extremaron sus amabilidades. Los grandes periódicos La Prensa, La Razón y La Nación, nos obsequiaron con recepciones, tenían constantemente cerca de nosotros algún redactor y en sus columnas serias y veraces fuimos objeto de un trato considerado y justo. El Dr. Sojo, director de La Prensa, quiso, además, invitarnos a un lunch en el magnífico palacio del periódico. Allí, con acento sincero y cordial, nos afirmó que quería que consideráramos aquel edificio como una prolongación del suelo patrio; como un segundo consulado de España. ¡Y créete que, acordándonos de nuestra tierra y viéndonos tan calurosamente agasajados, sentimos una de las más profundas emociones de la jira!

El grupo expedicionario, acompañado de varios directores y federativos uruguayos, 
en la playa de Carrasco, en Montevideo, año 1927

—;¿Cuántos partidos jugasteis? 
—Seis, en total; de los cuales, cuatro en Buenos Aires. Debutamos contra la selección y empatamos a cero, lo que ya causó admirable efecto entre el público, que pensaba qué iban a arrollarnos de un modo catastrófico. El segundo partido, también contra un combinado, en el que, entre otras figuras, se alinearon cuatro delanteros de los que a los ocho días jugaban contra Uruguay, lo perdimos por tres a dos.
Más tarde nos medimos con el Racing, que es, sin duda, el equipo que mejor juego ha hecho contra nosotros, y que dio motivo para un más bello match: pases cortos y rasos rapidísimos, organización británica y concepción admirable del fútbol. Un gran equipo, en fin. Estos nos ganaron por un dos-cero, y, por mi parte, sin restarles méritos a los contrarios, creo que la suerte les favoreció. Nosotros hicimos un gran partido, y muy bien pudimos empatar.
Después ganamos al Boca Juniors por uno-cero, encuentro en que pusimos toda el alma, tomándole como una especie de revancha del de Madrid, y allí cimentamos nuestra fama de equipo potente, puesto que los pronósticos nos eran desfavorables por mucho tanteo.
También hicimos un partido en Rosario, que perdimos por cuatro-cero. Fué una jornada lamentable, porque tuvimos que salir después de jugar contra el Racing y tras la noche de tren, sin apenas descansar, al campo. Creo que fué el más anómalo de todos los resultados, puesto que, aunque es un buen equipo, no podía existir tal diferencia. Esto no obstante, los nuestros jugaron mal; es un deber reconocerlo así.
—¿ En Uruguay... ?
—Un solo partido. Teníamos vivísimo interés en jugar más, pero el apremio de tiempo nos lo impedía. Habíamos concertado un último match en Buenos Aires, y el Peñarol fué nuestro único rival en Montevideo.
Fueron allí extraordinarios los agasajos y las fiestas en nuestro honor. La colonia española se desvivió..., y ellos nos contagiaron sus temores de una derrota severa. El Peñarol iba a jugar el encuentro con honores de revancha, y necesitaba el triunfo. Yo les hablé a los nuestros. Díjeles lo que para los españoles allí residentes significaría la derrota y... empatamos a cero.
Fué inesperado. Nadie quería creerlo. Los directivos del Nacional, que llegaran de Europa dos días después, nos suplicaron de todas formas que aceptáramos un match con ellos. Era imposible; si antes no habíamos aceptado la revancha contra el Peñarol, tampoco podíamos hacerlo contra el Nacional, y volvimos a Buenos Aires, para nuestra última actuación.
—¿Qué impresión sacasteis de los equipos y los jugadores ?
—Magnífica. Es un fútbol clásico y depurado, de sabor británico. Por los equipos que hemos visto, que no son todos, ni mucho menos, porque la afición es enorme, nos gustaron más los argentinos (cuya selección venció a la uruguaya después de jugar contra nosotros). Respecto de jugadores, los hay notabilísimos; pero, entre todos, el que nos causó sensación más definitiva fué el extremo derecha del Racing —creo que se llama Perneti—, que hizo maravillas contra nosotros y trajo locos a Urquizu, a Prats y al mismo Quesada.
—¿Del deporte bonaerense?
—Es verdadera pasión. Hay Clubs estupendos, y, entre ellos, el San Isidro, de estilo español, es un edificio soberbio. El boxeo, la natación, la hípica, el fútbol, todos, en fin, arrastran una corriente de aficionados, y aun de pasión, extraordinaria.
—¿ Adónde fuisteis de allí?
—A Valparaíso, donde la Federación nos trató amablemente. Querían que jugásemos contra el Colo-Colo, y el jugador que fué del Irún, Legarreta, viejo amigo de todos, vino a pedírnoslo; pero los compromisos anteriores nos lo impidieron. Por otra parte, recientes las declaraciones impertinentes de los directivos chilenos, el encuentro hubiera sido peligroso. Se hicieron nuevas afirmaciones entonces, a las que no quisimos contestar, porque los hechos fueron más elocuentes. El Boca Juniors, al que nosotros habíamos ganado por dos a uno, venció al Colo-Colo por seis a cero, ¡y hasta se escribió en algún periódico que el árbitro suspendió el match faltando quince minutos, por manifiesta inferioridad!
—De allí a Lima, ¿no?
—Exactamente. En la capital del Perú nos hicieron un recibimiento grandioso. Fuimos recibidos por el Sr. Leguía, presidente de la República. Allí la Federación, que goza de una admirable organización que la ha dado su presidente, Sr. Garland, nos dio una sensación de orden e independencia perfectas.
Celebramos dos partidos: el primero contra la selección del Callos, llamada también “los chalacos", y otro contra la selección de Lima. Ganamos el primero por cuatro-uno  y empatamos el segundo, uno-uno. Aquéllos hicieron un juego duro, y éstos una partida más técnica, incluyendo en sus líneas un notable uruguayo.
-—¿ Grato recuerdo del Perú?
—Inolvidable. Todo amabilidades de los españoles y los indígenas, en un ambiente que nos parecía el de nuestra Patria, y en la capital limeña, que es una de las ciudades más bonitas y agradables que hemos visitado.
—¿Y nuevo viaje a Cuba?
—Esto es. De allí a la Habana, teniendo que negarnos a no sé cuántos interesantísimos ofrecimientos. Recuerdo, entre otros, los de Paraguay, Costa Rica, Ecuador, Brasil, Chile. etc.

Los jugadores españoles en la Habana, momentos antes de comenzar el partido contra la Juventud Asturiana,
 el único ”match” que celebraron en la República de Cuba y que ganaron por dos-uno, año 1927

Viaje feliz y recibimiento imponente. Lo primero fué un lunch con que nos obsequió El País, y al que allí dieron un significado enojoso. Parece que el periódico había hecho alguna campaña antiespañolista, y, para reconciliarse con la colonia, nos obsequiaba a nosotros. Sin entrar en asuntos que no nos incumbían, aceptamos el agasajo, como eI de otras varias entidades.
Algunos amigos allí, entre ellos Paco Brú y Lloveras, se portaron muy bien con nosotros. Concertamos un solo partido, porque la combinación de fechas en Méjico nos impedía detenernos más; pero haciendo el firme propósito de regresar, lo que resultó imposible por noticias de España, indicándonos la obligación de estar a primeros de Octubre en la corte para jugar el campeonato.
—;¿Cómo resultó el partido?
—Regular nada más, porque el tiempo lo deslució. Ganamos al Juventud Asturiana por dos-uno, el mismo equipo que había vencido al Nacional uruguayo por cuatro-dos, y tuvimos que salir al día siguiente, bien a nuestro pesar, porque la estancia en la Habana nos fué gratísima. 

—¿A Méjico?

Los expedicionarios Pérez, Menéndez, Peña, Olivan y Travieso visitando el Palacio presidencial en Méjico, año 1927
—Sí; desembarcamos en Veracruz, donde la colonia española nos hizo un recibimiento entusiasta. De allí fuimos a la capital, y dos horas antes ya recibimos comisiones y enviados que venían a darnos la bienvenida. No podremos olvidar jamás la recepción en Méjico: el ministro de la Guerra, general Aguirre; los directivos de los Clubs de la capital, infinidad de personalidades, la muchedumbre esperándonos, aeroplanos volando sobre nuestras cabezas... Recuerdo imborrable.
Después de tan cordial acogida, la impresión que Méjico nos causó fué extraordinaria. Capital amplia y moderna; limpia y bonita. Edificios suntuosos; mucho tráfico. El parque de Chapultepec colmó nuestra admiración...
—¿Y de fútbol?
—Concertamos seis partidos, que jugamos por este orden: Primero, contra el América, campeón nacional, al que vencimos, por cuatro-dos. La segunda exhibición fué contra el Asturias, reforzado, al que batimos, por seis-cero. El tercer match fué contra la selección del Atlante y el Germania, a la que ganamos, por cuatro-uno. Nuestro cuarto partido fué contra el Necaxa, que perdió, por cinco-cero, y, por último, vencimos, en partido de revancha, al América, reforzado, por cinco a tres.
Casi todos los encuentros fueron muy duros, porque en Méjico se practica un fútbol joven y entusiasta, pero de escasa técnica.
En los días que estuvimos en la capital se sucedieron los obsequios, y el ministro de la Guerra dio en nuestro honor un festival atlético, que resultó brillantísimo.
Los españoles cooperaron a hacernos la estancia agradable, acompañándonos a excursiones y fiestas, con gran acierto organizadas siempre.

La iglesia de Pisco, de la época colonial, que fue visitada por los jugadores, durante su breve estancia en la pequeña ciudad del Pacifico, año 1927
—¿Cómo no jugasteis más allí?
—No teníamos más barco que el Alfonso, y para jugar el último partido tuvimos que perder la salida de Veracruz, para ir por ferrocarril, durante cuatro días, hasta Nueva York, donde estuvimos día y medio y jugamos un match contra el Galicia, como despedida futbolística de la jira. El resultado del empate a uno se explica fácilmente, no sólo por esos cuatro días de tren, sino por la pretensión de todos nosotros de conocer Nueva York en veinticuatro horas, dándonos interminables paseos en todos los sistemas de locomoción.
—¿ Resultados económicos?
—Buenos. A diferencia de otras jiras que hicieron los equipos de allá, nuestro afán era puramente deportivo. Hemos cubierto gastos, hemos hecho propaganda españolista. ¡y con qué santo tesón todos!, y como al Club no le ha costado un céntimo, aunque nada haya ganado tampoco, nos damos por muy satisfechos.
—¿Qué opinas de estas excursiones?
—Que si se repiten, es indispensable entablar gestión directa, prescindiendo de intermediarios, que son siempre el enemigo. En esta ocasión, nuestros mayores disgustos fueron por ese motivo... Creo, además, que no se debería emprender, por ahora ninguna, y, de intentarlo, limitarlo a una o dos Repúblicas: Méjico y Cuba, o Argentina y Uruguay.
—¿ Y la selección nacional ?

El capitán del equipo argentino, Lebonate,
 entregando a Félix Quesada el clásico banderín, 
antes de empezar un partido en Buenos Aires. 
En el centro, el árbitro, Servando Pérez, año 1927
—Con la garantía de árbitros y jueces de línea podría intentarse; pero como sólo puede hacerse un match en cada país, el resultado económico no sería fantástico, como se cree. Por otra parte, estos encuentros, estando tan cerca la Olimpíada, deben ventilarse allí, que es terreno neutral.
—¿Todos esos equipos vendrán a Europa?
—Es su mayor ilusión. Preparan meticulosamente a sus seleccionados, y seis meses antes concentrarán a los muchachos. Luego es probable que pasen por España y aquí jueguen algunos partidos.
—Pero, ¿son amateurs?
—Quién piensa en eso. Son todos amateurs... marrón... Pero como sus Federaciones no han hecho la declaración de profesionalismo, piensan venir a Ámsterdam.

—Dime finalmente: ¿Qué impresión habéis dejado entre los millares de compatriotas?
—Excelente, y eso es lo que más nos enorgullece.   El   resultado   deportivo, que era esperado con enorme temor, ha proporcionado a los nuestros las satisfacciones más legítimas a que podían aspirar. No hay que olvidar cómo se agranda con la distancia el espíritu patriótico, y de qué modo en los últimos años el pesimismo se ha transformado en optimismo y el desdén en respeto.  España, te dicen por todas partes, ha reaccionado; es una gran potencia. Sus hombres de ciencia, de trabajo  del deporte, en fin, la dignifican todos los días.
—Por eso estamos tan satisfechos de haber jugado y ganado algunos partidos de fútbol en América, porque, a pesar de ser cosa que se hace con los pies, por allá tiene cierta importancia...


   Publicado en la revista Blanco y Negro, numero 1900 del 16 octubre 1927

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