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sábado, 16 de agosto de 2014

La VALENCIA de Sorolla

"Barcas varadas en la playa, Valencia", 1915, Joaquín Sorolla

Después de conocer y “sentir” Valencia, con su mar lleno de magia, con su sol siempre resplandeciente, con su luz única, intensamente blanca, después de sentir su brisa durante largos paseos matinales por la orilla, solo después de todo esto, al contemplar un cuadro de Sorolla se siente una gran emoción, una inmensa nostalgia por aquellas silenciosas mañanas valencianas alguna vez vividas y hoy, quedadas atrás, entre los recuerdos del pasado.

Barcas pescadoras, Valencia, 1908, Joaquin Sorolla

Saliendo del baño, 1908, Joaquín Sorolla


Antonio García en la playa, Valencia, 1909, Joaquín Sorolla

Joaquín Sorolla supo poner en sus cuadros todo lo mágico de su Valencia. Pintados hace más de 100 años, frente al mar, en la playa de Valencia, son imágenes en pleno movimiento,  iluminadas por una fuerte luz blanca, donde los personajes conviven con el mar, trabajan, luchan, sufren y aman junto a él.

Pescadores valencianos, 1895, Joaquín Sorolla

Playa de Valencia. Sol de la mañana, 1901, Joaquín Sorolla

Comiendo en la barca, 1898, Joaquín Sorolla

 Cosiendo la vela, 1896, Joaquín Sorolla

El botijo, 1904, Joaquín Sorolla

Remendando las redes, 1901, Joaquín Sorolla

La vuelta de la pesca, 1894, Joaquín Sorolla

Playa de Valencia. Sol de la tarde, 1903, Joaquín Sorolla

¡Aún dicen que el pescado es caro!, 1894, Joaquín Sorolla

El día feliz, 1892, Joaquín Sorolla

Después del baño, 1902, Joaquín Sorolla

Madre e hija. Playa de Valencia, 1916, Joaquín Sorolla

Verano, 1904, Joaquín Sorolla

Cuando una de estas emocionantes estampas marinas logra transportar la imaginación más allá del tiempo y su realidad, logra recordar aquella extraña sensación que solo se vive frente a este mar... Es cuando por un instante,inesperadamente, todos los sentidos se funden en un profundo estado de serenidad e inmenso placer que fluye suave y libremente junto con las olas. Son aquellos momentos mágicos que surgen de repente, en una mañana cualquiera, frente al blanco manto incandescente del sol sobre el mar, uniendo el horizonte lejano con la húmeda orilla. Es cuando se siente la felicidad profunda del ser y de la vida.

Mediodía en la playa de Valencia, 1904, Joaquín Sorolla

Saliendo del baño. Valencia, 1915, Joaquín Sorolla

Niños en la orilla del mar, 1903, Joaquín Sorolla

Después del baño. La bata rosa, 1916, Joaquín Sorolla

Después de vivir estos instantes únicos, llenos de fantasia, me había gustado ver un original de Sorolla en algún museo  pero no se dio la oportunidad. En cambio, recibí una generosa compensación. Hace pocos días, al cumplirse 91 años desde que Sorolla nos dejo sus obras, recibí un bellísimo álbum titulado “Sorolla -  Obras maestras” publicado por Blanca Pons- Sorolla, la bisnieta del artista. Como no me gusta leer las opiniones de los demás (menos las de los familiares…)  sobre algo que me emociona de una manera muy personal, no he leído en texto y probablemente ni lo leeré. Prefiero disfrutar plenamente de las imágenes y además aprovecho para compartir algunas en mi blog. Mis rudimentarios métodos de reproducir imágenes no me permiten captarlas íntegramente, ni tampoco mantener la excelente calidad que tienen en el álbum, pero es lo que puedo compartir por ahora.


El álbum incluye también algunas fotografías de Sorrola en su Valencia querida, la que lo inspiró y lo hizo quedar para siempre el pintor del sol, de la luz y de su Mar...

El Joven Sorolla, en 1881

Joaquín Sorolla, pintando Playa de Valencia. Sol de la tarde, 1901

Joaquín Sorolla, pintando El baño del caballo, en El Cabañal (Valencia), 1909

Joaquín Sorolla pintando Niños en la playa. Valencia en El Cabañal (Valencia), 1916

Joaquín Sorolla, Autoretrato, 1904

Joaquín Sorolla y Bastida (27 de febrero 1863, VALENCIA - 10 de agosto 1923, Cercedilla, provincia de Madrid)


Agradecimientos: Agradezco a la persona que al visitar el Museo Sorrola, en Madrid, pensó en mí y me envió este generoso regalo.

lunes, 4 de agosto de 2014

VIVIENDAS de los años 30 - La casa de PRESIDENTE


Continuando con el tema de las Viviendas de los años 30, iniciada anteriormente con La casa del aviador, en el post de hoy se reproducirá otro articulo de la revista “VIVIENDAS”, año II, enero 1933.


CASA DEL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA TURCA EN ANKARA
Arq., Clemens Holzmeister,Viena

 La casa que el excelente arquitecto vienés Clemens Holzmeister construyó para el Presidente de la República turca, a pesar de poseer algunas características marcadamente orientales, es un edificio moderno, un reconocimiento franco y sincero de la arquitectura europea. Decimos esto, no refiriéndonos solamente al material y a la construcción – un esqueleto de hormigón con ladrillo y revocado en color rojizo Terranova – sino también por la instalación técnica, la distribución de las habitaciones y la forma del edificio.


Gran escalinata de acceso en la fachada principal

 Está situado en la cumbre de una colina, cerca de Ankara, con una hermosa y completa perspectiva de la ciudad, la meseta árida y las montañas del norte. Es una región con temperaturas extremas, sin campos ni bosques. Debido a estas circunstancias, esta casa, con los grandes bloques de piedra que le sirven de base parece surgir de la misma roca de la colina, parece un oasis maravilloso en el desierto. La rosaleda que se extiende a un lado, interrumpida por un magnifico paseo formado por arcos, acentúa aún más la impresión extraordinaria que produce el edificio.

Vista de la fachada del lado derecho de la escalinata

La rosaleda, el paseo de arcos

Pero éste es y queda como una parte integrante del paisaje. El paseo principal de acceso desemboca en una ancha escalinata que termina en una terraza muy amplia, con faroles para iluminación nocturna. En las grandes recepciones, los invitados llegan al jardín pasando por la terraza y la escalinata. A la derecha, una arcada conduce a las habitaciones de la señora y sus invitados, es decir, a la parte íntima de la casa, mientras que por la arcada de la izquierda se llega los despachos oficiales del Presidente.

Vista de la fachada del lado izquierdo de la escalinata

 El centro de la fachada en la planta baja corresponde al salón de banquetes, con sitio para setenta de tres invitados, es el que predominan los colores blanco, rojo y plata. Sus cinco puertas se abren hacia la terraza. A los lados del salón de banquetes están situados varios salones, más o menos pequeños: fumaderos, salas de juego, etcétera. El ala izquierda comprende el salón de audiencia en la planta baja, y en el piso superior, los despachos, la biblioteca y al lado, el dormitorio del Presidente.

Salón de banquetes; muebles blancos con cantos de plata y tapicería roja: radiadores con caja de mármol de Carrara y latón cromado

Sala de audiencias; paredes de cerezo rojo oscuro, cortinas de color marrón, muebles de cerezo, tapicería roja con dibujos blanco y negro, lámparas de madera dorada y cristal ahumado

Salón de espera al lado de la sala de audiencias; muebles de madera laqueada gris y plata, techo de espejo

Despacho del presidente; muebles de nogal claro, cortinas de tul

Biblioteca; al fondo el salón íntimo
 
Vista principal del hall; paredes y piso de mármol blanco, lámparas de latón niquelado

Está decorada en un tono muy severo; solamente, sus ricas telas, pesadas y oscuras, encontramos una nota de lujo en el dormitorio del Presidente. Al contrario, en el ala derecha de la casa, predominan los colores claros y alegres; es allí donde se hallan todas las habitaciones familiares. 

Dormitorio del Presidente (rincón utilizado para el desayuno), muebles de nogal tapizados en felpa marrón; cortinas de terciopelo forrado de seda.

Dormitorio del Presidente; muebles, puertas, ventanas y molduras de nogal; tapicería de terciopelo

Habitación de la señora; muebles de abedul barnizado y madera laqueada en verde amarillento; tapicería en tela de hilo estampada.


Las dos alas se unen en un pequeño salón íntimo, decorado completamente en azul, y cuyas puertas dan a la galería abierta. Todas las habitaciones son exteriores; por lo tanto, el patio central no tiene la finalidad de los demás patios orientales. Sin embargo, es la parte principal de la casa. A un lado de la piscina de mármol, situada en el centro del patio, se ve el invernadero, con sus paredes de cristal. En frente, divisamos cinco nichos redondos con graciosas figuras de cerámica. En el piso bajo, la piscina está rodeada de dos filas de columnas de hormigón blanco, con aros de bronce en la base. La fila de columnas blancas en el primer piso sirve de soporte para un techo estrecho con lucernas cuadradas. Y así, tanto por estos cuadritos como por el enrejado rómbico de los nichos y la gran apertura encima de la piscina, penetra la luz blanca y fuerte del sol de Oriente. Con sus juegos claro-oscuros, esta luz es capaz de encerrar hasta el paisaje libre en el marco sencillo y severo, propio del estilo arquitectónico del edificio.

Salón íntimo en la planta primera; paredes azules, alfombra azul con lunares blancos y rojos, muebles de nogal oscuro tapizados con tela estampada; lámparas de seda blanca impregnada de aceite

Interior del invernadero; piso de mármol; muebles laqueados en gris verdoso y tapizados con tela estampada en colores; globos de seda blanca impregnada de aceite

Otro aspecto del interior del invernadero, en el que se aprecian los relieves de las columnas.

Patio de mármol con la piscina central; al frente, el invernadero

Galería del piso superior del patio de mármol


Figura de terracota
por Gudrun Baudisch, Viena

Para la arquitectura moderna, este edificio representa un valor muy apreciable, más aún por su carácter artístico, por haber conseguido un nuevo puesto en el lejano Oriente. 

Texto e imágenes: Revista “VIVIENDAS”, año II, enero 1933,
publicada en Madrid por  Artes Gráficas FAURE, fotografías de arquitectura e interiores.
(Continuara...)
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