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martes, 30 de julio de 2013

Actualidad parisiense - LA EXPOSICIÓN INTERNACIONAL DE ARTE DECORATIVO


A veces, los que tenemos el atrevimiento de publicar en un blog, tenemos la tendencia de copiar lo que nos parece más verosímil entre tanta información publicada en la red, confiando en los que la publicaron, en su conciencia, y pensamos que debe ser la verdad. Cuando encontramos la información original, publicada en la época que sucedió el evento y observamos que no corresponde con los datos que tenemos acumulados entre nuestros conocimientos o con los que encontrados en la red,  aparece la confusión y quedamos sorprendidos y desconcertados.
Los de la generación del ANTES  de Internet fuimos adquiriendo nuestra cultura general, nos formamos  y enriquecimos nuestros conocimientos a través de libros, escuelas, cursos, y también con el cine y la televisión.  Hoy, los que tenemos la fortuna de acceder a las nuevas tecnologías, estamos interconectados y de forma rápida  podemos compartir mucha información, incluyendo aquella información que durante mucho tiempo, por intereses políticos, económicos o de otro tipo, fue omitida, olvidada o escondida. También, podemos entrar en contacto con publicaciones donde se relatan los eventos del pasado, en el momento que ocurrieron y probablemente, en la mayoría de los casos, no sufrían la manipulación mediática que tenemos hoy. Actualmente, se escribe y se publica muchísimo, se hacen numerosas  películas de gasto elevado, muy publicitadas, premiadas y elogiadas, sobre épocas pasadas, que supuestamente nos presentan la realidad de  aquellos tiempos que no conocimos. Desafortunadamente,  en muchos casos, nos “venden” un mundo falso que nunca existió, como un simple divertimento en torno a intereses económicos y también, políticos. Nada nuevo… Seguimos creyendo todo lo que nos cuentan… .  Es lo más fácil y menos conflictivo pero podemos quedarnos con una falsa idea del pasado, de la historia 
Se dice que: 
"No todo lo que se nos presenta como la historia realmente ha sucedido, y lo que realmente sucedió en realidad no sucedió de la manera que se nos presenta, más aún, lo que realmente pasó es sólo una pequeña parte de todo lo que pasó." (Goethe)

Si somos capaces de aplicar la conocida frase del escritor George Orwell, que dice que  
“La historia la escriben los vencedores",
podemos ir aclarando muchas dudas y concretar ciertas verdad.


En este post se reproduce un interesante artículo publicado en 1925 sobre LA EXPOSICIÓN INTERNACIONAL DE ARTE DECORATIVOS E INDUSTRIALES MODERNOS celebrada en París, el evento que tanto influyó en lo que hoy llamamos el Art Deco.

Folleto Exposición, Paris, 1925

Folleto Exposición de Paris 1925

Se sabe que el término Art Déco viene desde 1966,  cuando se acuñó en la retrospectiva titulada "Les Annés 25", llevada a cabo en París en el Museo de Artes Decorativas, desde 3 de marzo al 16 de mayo.
Hoy, según Wikipedia, se considera  que  “El art déco fue un movimiento de diseño popular a partir de 1920 hasta 1939, cuya influencia se extiende hasta la década de 1950 en algunos países” y se afirma que “Después de la Exposición Universal de 1900 de París, varios artistas franceses (Hector Guimard, Eugène Grasset, Raoul Lachenal, Paul Follot, Maurice Dufrene y Emile Decour) formaron un colectivo formal dedicado a las artes decorativas de vanguardia. En 1925 organizaron Exposición Internacional de Artes Decorativas e Industriales Modernas en París, y se llamaron a sí mismos los modernos.”
Tambien, encontramos en el libro Art Déco de Fancy Susan Sternau que  "Desarrollado en París y más tarde fomentado en Hollywood como el estilo de las estrellas, el Art Deco hizo la transición, en unos pocos años, de un primario estilo francés a un universalmente entendido símbolo del glamour. Art Deco, es un conveniente término usado para describir arte decorativo en el período entre las dos guerras mundiales, y refiere a un estilo que es clásico, simétrico y rectilíneo. Como movimiento se desarrolló durante los años 1908 a 1912 y alcanzó un alto punto de 1925 a 1935”.


El artículo reproducido en este post, nos da una visión bastante distinta sobre el inicio y la evolución del Art Deco y genera muchas dudas. 
Es la visión de los que vivieron en aquella época y opinaron cuando sucedió el evento.
Era la época de los años ´20, en París...

Kees Van Dongen, Paris,1925

Paris, años 20, foto Andre Kertesz

Café du Dôme, 1925, Paris, Foto André Kertész

 1925, Calle de París


1925, Exposición de Artes Decorativos de París


Actualidad parisiense

LA EXPOSICIÓN INTERNACIONAL DE ARTE DECORATIVO 

(Revista  Blanco y Negro, numero 1776, año 25, Madrid, 31 de mayo de 1925)

Una calle de la Exposición de Artes Decorativos en la Explanada de los Inválidos

Se insiste en una división inexistente: Arte decorativo y Arte… ¿Cuál será el otro? Porque todo Arte. O, mejor dicho, todo el Arte es o ha de ser decorativo, o no es Arte. Si el Arte es interpretación bella, toda manifestación artística ha de tener esa calidad decorativa. Pero lo que se quiere decir con “Arte decorativo” es arte aplicado a la decoración u ornamentación de la vivienda del hombre, ciudad, calle, jardín o casa. Las estofas, las joyas, mayólicas, porcelanas, vidrieras, son arte decorativo en cuanto complementan la ornamentación de las viviendas, adornando a las habitaciones. Pero también un cuadro, una estatua, que quieren separar o clasificar aparte, como arte puro, no tienen ni pueden tener otro destino. Para dividir el Arte, tendríamos que decir que cuando el Arte recurre a la interpretación plástica, cualquiera que sea la materia, piedra o sedería, hierro o marfil, mármol o laca, pintura o madera, es decorativo. El otro lo formarían la música y la literatura, porque actúan subjetivamente.
Hay todavía un aquilatamiento del sentido de esa clasificación; se quiere recoger en ella la parte de industrialización que tiene porque en la ejecución intervienen otras manos que las del artistas, y porque se presta a reproducirse de una manera más o menos mecánica. Habitación, mobiliario, ornamentación interior, cerámica, porcelana, estofas, son, entre otras, las manifestaciones de ese Arte decorativo cuya Exposición internacional se ha abierto en París. De ella hemos de hablar en esta reseña.
Las instalaciones se hicieron en uno de los más bellos lugares de la capital francesa. De los Campos Elíseos, incomparable avenida que no tiene par en el mundo, parte la Avenida de Nicolás II, formada por el Grand Palais y el Petit Palais, ambos edificios destinados a concursos del ingenio humano. Sigue el pomposo puente de Alejandro III sobre esa gracia de rió que se llama en Sena para comunicar con la Explanada de los Inválidos, que cierra el majestuoso palacio donde duerme el Aguila cuyas alas se cernieron sobre todo el Continente. Trazado sobrio, línea de suprema elegancia, armonía riente y equilibrada, todo fue reunido en este lugar. La elección fue un acierto.

Llegada del elemento oficial a la Explanada de los Inválidos para inaugurar la Exposición

Vista parcial de la Exposición

Europa, desde la Revolución francesa, se nutría en Arte decorativo del pasado. Tenía tres grandes fuentes: la época greco-romana, la gótica y el Renacimiento. La primera servía  a la construcción de edificios laicos; la segunda, a las edificaciones religiosas, y la tercera, a las construcciones que podríamos llamar paganas. Los templos griegos fueron modelo de muchos Parlamentos; el estilo gótico, más o menos bizantinizado, se elegía para los templos cristianos; el Renacimiento, para las casas y mobiliario. Esto, de una manera general, fue regla. Pero el renacentismo, al ser interpretado por los otros pueblos, sufrió modificaciones o dio origen a otras manifestaciones; verbigracia, el plateresco en España, el recocó en Alemania, el de los tres Luises en Francia. Los artistas italianos llevaron por todas partes la buena nueva; pero en cada lugar hubieron de someterse al medio, a influencias de otras tradiciones, al gusto de la clientela que imponía atemperaciones o pedía exageración. Y también, la propia capacidad de esos artistas emigrantes influyó en las modificaciones, independizados, libres de la disciplina de sus maestros, influidos por el trasplante, se desviaron unas veces con daño y otras con ventaja. Y luego, poco a poco, a medida que se aclimataba la la importación, iba adquiriendo características indígenas, desnaturalizándose para naturalizarse hasta formar tendencias distintas y aun opuestas, Así, en Europa, el renacimiento infiltrado de arabismo dio el plateresco y el churrigueresco. En Francia se afeminó, se hizo coqueto en los Luis XIV,  Luis XV y Luis XVI. En Alemania, salvo aisladas veleidades de algunos monarcas más o menos tocados de una especie de snobismo, el renacentismo hizo tímidas apariciones, y el gótico más sobrio con el romano más fielmente interpretado inspiran a sus arquitectos y decoradores. Y así pasó un siglo. 

Algunos de los edificios construidos en la Explanada de los Inválidos

Pontón de la Exposición

En los albores del XX se advierte un anhelo de renovación, un afán por crear un arte arquitectural y decorativo en su acepción más amplia, un arte que responda a la vida de maquinismo, de intensidad, de movimiento. Si el hombre mismo de ha transformado, es lógico que sus casas y sus muebles y sus enseres de adaptasen a él. Ese afán se inicia en Alemania, y desde entonces es vanguardia de todo el movimiento. En Francia y en otros pueblos continentales hay una resistencia a la innovación, y siguen nutriéndose del pasado inmediato cuando la arquitectura y la escultura monumental alemanas producen Wertheim en Berlín, y ante el monumento a la batalla de los pueblos en Leipzig, los franceses, sobre todo, les acusan de pesadez, de cargazón, de torpeza.
- ¡Oh esos teutones! – dicen-, ¡Nunca comprenderán la gracia y el equilibrio latinos!
Porque ha pasado mucho tiempo antes de que se descubriese la falacia del monopolio artístico de la latinidad. El Arte, según los beocios del tópico, no podía tener mejor cuna que la cuenca del Mediterráneo.
Pero ¿Dónde buscaban lor arquitectos y decoradores alemanes la nueva inspiración? Miraban hacia Persia, hacia Egipto, donde querían encontrar serenidad y estatismo para defenderse contra el afeminamiento y la teatraleria que la interpretación francesa del Renacimiento había extendido por todo el continente. A la estatua retrato en actitud dramática sin dramatismo, quisieron reemplazarla con la representación serena del espíritu. Los alemanes criticados, objetos de burla, buscaban las nuevas formas de expresión plástica. La crítica indocumentada y el juicio ligero partían de Francia y encontraban eco en otras partes, no siendo menor en España, donde solemos enterarnos de todo cuando pasa por el tamiz francés.
Tarde se entera Francia de lo que hacen otros hombres; pero al fin se entera. La Exposición de Arte Decorativo de Paris es una prueba. Edificios, mobiliario, decoración interior, objetos de ornamentación que en 1910 hemos visto en Die Kunst, de Múnich, los vemos como novedad en las instalaciones de la Exposición Internacional de Paris. ¿Es, acaso, por eso por lo que el Comité organizador decidió que Alemania no podía ser admitida en el concurso? Ello es que, tanto los pabellones como la parte monumental construida en la Exposición de los Inválidos y en la orilla del Sena hasta la plaza de la Concordia, parecen trasplantadas de las orillas del Spree o del Maine. Cierto que de esas instalaciones, muchas son de países como los escandinavos, que antes ya seguían el movimiento iniciado por Alemania.
El único país que todavía parece ignorarlo es España. El pabellón español es una interpretación morisca. Quiere ser estilización, y no lo logra. Su autor ha hecho aplicaciones caprichiosas de detalles, sin que presida un pensamiento ni una razón. Y, sobre todo, fuera del movimiento general y, a pesar de esto, sin originalidad ni, de otra parte, devoción a la fuente en que se inspira.
Como impresión última de la Exposición Internacional de Arte decorativo inaugurada en Paris, podríamos decir: Una vez más los pueblos vencidos en los campos de batalla infiltran su civilización en los vencedores.


La fuente luminosa

Vista del Puente Alejandro III por la noche

(Fotos: CHUSSEAU-FLAVIENS Y ROL)

NOTA:
Tengo la intención de completar este post, a medida que encuentre documentación e imágenes confiables, de la época, en relación con el contenido del articulo reproducido.

jueves, 25 de julio de 2013

Amistades de verano... hace más de 100 años

Hacia 1900...
...otras épocas, otras playas,... otras MODAS... y muchas amistades de verano...
Siempre, en verano, se hacen, se buscan o nos faltan las amistades...
A veces, en verano, aparecen las amistades: nuevas o viejas, verdaderas o falsas, por un momento o para siempre, etc...
Hoy... existen también, las amistades virtuales de verano o de cualquier otra época del año, aquellas amistades que parecen de verdad pero de pronto se pierden sin motivo, sin fotos, sin compromisos, sin rastro... en el espacio virtual y dejan una mancha de tristeza sobre el paso del tiempo.






Trajes de baño en madera, se supone que ayudaban a nadar más fácil- Haquian, Washington, EE.UU., 1929

1890-  Mar del Norte, Alemania






martes, 23 de julio de 2013

El eterno CHESTERFIELD


La palabra Chesterfield, según los diccionarios, parece que se utilizaba en Inglaterra hacia 1800 para designar un sillón o sofá de cuero. 
Hoy, dos siglos después, se sigue utilizando en todo el mundo para nombrar el conocido sofá que siempre se ha identificado con el buen gusto y la exclusividad, con la elegancia y la sofisticación.  


El sofá Chesterfield o Chéster (abreviatura utilizada en español), icono inconfundible de la tapicería de alta calidad,tradicionalmente en piel, pero también en sus versiones en tela,principalmente terciopelo, es de los grandes clásicos que nunca pasan de moda.





Sobre la historia del  Chesterfield, hay varias teorías.

Se dice que su origen se relaciona con Philip Dormer Stanhope (1694–1773), cuarto conde de Chestrefield, estadista, diplomático y hombre de letras británico. Aparte de ser un político muy admirado, el conde fue creador de tendencias y pionero en la moda de su época. Su afinidad por la elegancia y el buen gusto se percibe como la principal razón por la que el famoso sillón de cuero recibió su nombre.

Philip Dormer Stanhope (1694–1773), Cuarto conde de Chesterfield

Al parecer, Mr. Stanhope encargó la realización de un sillón a un ebanista local indicándole expresamente que fuera "duro y robusto", con los brazos y respaldo a una misma altura para obligar a sentarse con la espalda recta. El conde de Chesterfield, se había percatado de que los sillones habituales no permitían a su personal de servicio mantener la postura erguida y correcta, lo que deslucía la vestimenta o uniforme de su mayordomo y por ello encargó una butaca especial que respondiese a sus estrictos cánones de estilo.
Según cuenta la leyenda, últimas palabras del conde, en su lecho de muerte antes de expirar, fueron dirigidas a su lacayo, indicándole que dieran un asiento al señor Dayrolles, joven diplomático que había acudido a interesarse por su padrino y benefactor. El leal empleado, probablemente cansado de la rigidez de la butaca que su señor le había impuesto durante años,  interpretó la última voluntad de éste al pie de la letra, insistiendo en que el visitante debía llevarse consigo el mueble y obligándole a ello pese a las sonoras protestas del interesado. Mr. Dayrolles, que suponemos hubo de cargar con el pesado mueble durante un buen trecho, se fijó en el sillón al llegar a su casa: un objeto de una magnífica pureza, tapizado con un hermoso cuero marrón salpicado de botones grandes y profundos que parecían darle forma y al que la pátina del tiempo confería un aspecto aún más atractivo. En otras palabras, se trataba de una obra maestra completamente atemporal.

La reproducción del sillón se supone que se debió a los encargos del círculo de amistades de Mr. Dayrolles, como reacción a la gran admiración que este causó.
Otra teoría, dice que es más probable que fuera otro conde posterior, quien en realidad inventara el Chester.

Según Paul Fleming, la cuarta generación de fabricantes de muebles Fleming Howland, compañía que detiene el derecho de autor del nombre de Chesterfield, el origen es un verdadero misterio. Afirma que después de muchos años de investigación sobre el tema, no se ha encontrado “…un solo pedazo de papel para explicar su origen” y considera que "Originalmente Chesterfield sólo significaba un sofá o un mueble” y concluye que “parece que es nada más que una descripción de un sofá que ha evolucionado a lo largo de los siglos."
Teniendo en cuenta que en el siglo XVIII estaba de moda el tapizado abotonado para el respaldo de los muebles en terciopelo, no en cuero, Fleming considera que la definición adecuada de Chesterfield corresponde a un sofá con los brazos y la espalda a la misma altura.

Sea cual sea la verdad, sobre su origen, todos están de acuerdo que el término Chestrefield se refiere a un sillón o sofá, caracterizado por su diseño en capitoné, con los brazos y respaldo a la misma altura, que existía a principios del siglo XIX  y que posteriormente se convirtió en el símbolo del estilo clásico inglés. 






El origen histórico documentado data de principios del siglo  XIX, cuando los sillones Chesterfield se empleaban para ambientar los exclusivos y elitistas clubes de caballeros londinenses que más tarde proliferaron en el resto de Inglaterra.

Inicialmente de origen aristocrático, en las siguientes décadas el Chesterfield fue adoptado por la burguesía y los nuevos ricos. Se convirtió en la pieza fundamental e imprescindible de los despachos de profesionales y banqueros, oficinas de importantes empresas, edificios gubernamentales, hoteles, restaurantes de lujo También, representaba la pieza clave en las salas de estar de las casas la alta sociedad británica, como el súmmum del estilo refinado. En la Inglaterra Victoriana, caracterizada por la  extrema importancia conferida a las apariencias,  cualquiera que pudiera permitírselo, debía tener un Chesterfield para demostrar o aparentar su estatus social.
En los años 1920 y 1930 era muy habitual verlos  en clubes de caballeros y estaba asociado a gente de clase y a la sofisticación.


Exitosamente exportados a través del vasto imperio colonial del Reino Unido por los oficiales del Ejército Real, se popularizó hasta convertirse en el sofá clásico inglés por excelencia. También, fue introducido en los círculos de la alta sociedad americana y algunos afirman que el siglo XIX los estadounidenses y los canadienses usaban la palabra Chesterfield para referirse a cualquier sillón o sofá.


El sofá Chesterfield  se caracteriza por la alta calidad y robustez de su estructura, de patas cortas y torneadas y por su peculiar tapizado: el capitoné acolchado, profundamente abotonado, el respaldo y los apoyabrazos a la misma altura, hombros redondeados y clavos de cabeza recortada.
Tradicionalmente en cuero de primera,de color marrón, granate o verde, utilizando varias capas de crin/pelo de caballo, tapizados con las uñas en lugar de grapas, llevaban de 60 a 100 horas de trabajo a mano.  Ver Video



Inspirados en el original asiento de la leyenda, a lo largo de los siguientes 200 años, se fueron combinando  modelos sucesivos, adaptados a las líneas de moda y a las necesidades de las nuevas viviendas. Se diseñaron infinidad de sofás, sillones, asientos de ventana, butacas, banquetas, mecedoras... que recuerdan al viejo Chesterfield,el clásico que atravesó las épocas sin pasar de moda. Compartió su historia junto a los aristócratas, los privilegiados y la élite.
















Hoy, el sofá Chesterfield, sinónimo de clase y elegancia, hace parte del mobiliario de las personas consideradas con buen gusto.
El auge del estilo retro le sitúa como referencia en la decoración actual y últimamente, muchos diseñadores de interiores lo han adoptado para los ambientes modernos.















En la actualidad, parece fácil encontrar un sillón Chesterfield online o en cualquier tienda que ofrece muebles de estilo, a precios relativamente bajos. Muchos de estos muebles sólo en la superficie aparentan ser del estilo respectivo pero en realidad, carecen de la sólida construcción y la calidad necesaria que pueda asegurar la durabilidad de los antiguos muebles.
Para conocer la calidad de una pieza de mobiliario es importante investigar el proceso de fabricación y los materiales utilizados, elementos básicos para determinar su nivel de calidad.

Se dice que el Chesterfield sigue teniendo una gran demanda, lo que hace suponer que podría continuar estando de moda para… los próximos siglos.


Fuentes: 1, 2 , 3, e imagenes de Pinterest
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