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sábado, 30 de marzo de 2013

FELICES PASCUAS / HAPPY EASTER












COMENTARIO (para Daniel y también, para Arturo y Lucia)

Los huevos pintados, en general, se relacionan con la celebración religiosa de la Resucitación de Cristo, pero la tradición de pintar los huevos en primavera, y además que estos sean traídos por un conejito, es mucho más antigua. Se dice que el huevo  simboliza una vida nueva y el conejo es el símbolo de la fertilidad.
En el antiguo Egipto, el conejo simbolizaba la fertilidad y  la renovación. La creencia fue adoptada por los griegos y también, más tarde, por los romanos, quienes la compartieron con el resto de Europa. Para los celtas, el conejo simbolizaba la primavera y la fertilidad animal.
Se dice que la tradición del Conejo de Pascua apareció en Alemania y su origen se encuentra en las festividades pre-cristianas de primavera celebradas en los países del norte de Europa. El conejo, como símbolo de la fertilidad, se asocia con la diosa fenicia Astarté. En alusión a esa diosa, en la tradición pagana anglo-sajona, desde marzo, hasta finales de abril, se celebraba  un festival dedicado a la diosa teutónica Eostre (Easter), considerada la diosa de la Luna y de la luz. Según la leyenda,  durante un invierno, la diosa encuentra un pájaro herido y para poder salvarle la vida, lo  transforma  en una conejita que conservaba la capacidad de poner huevos. En primavera, la conejita decoraba los huevos y se los regalaba a la diosa, como agradecimiento. Así aparece la tradición de regalar huevos pintados en primavera.
Más tarde, cuando llegaron los  misioneros cristianos, para evitar conflictos durante el proceso de conversión de las tribus nórdicas, aceptaron que la población  mantenga sus tradiciones  y estas fueron adaptarlas, poco a poco, a las tradiciones cristianas. Así, con el tiempo, la fiesta dedicada a la diosa pagana  Eostre era celebrada en la misma fecha que la fiesta cristiana de la Resurrección y para el siglo VIII los anglosajones habían transferido dicho nombre a la fiesta cristiana. El nombre de Pascuas en inglés es Easter y proviene de Eostre. El conejo de Pascua sigue como el tradicional personaje que  trae los huevos de Pascua.
El Conejo de Pascua fue mencionado por primera vez en Alemania, en  1590. En 1682, debido a un doctor de Heidelberg, fueron difundidos libros e  ilustraciones con la imagen del conejito de Pascua que trae los huevos pintados.
Hacia 1800, en Alemania aparen y se comercializan los primeros dulces con forma de conejo y en esta misma época aparecen los huevos de chocolate en Alemania y Francia.
En América, esta tradición aparece hacia 1700, cuando llegan a Pennsylvania los primeros colonos alemanes pero se difundió después del 1865, al comenzar celebrarse la Pascua también, en este continente.
Dentro de la religión cristiana, existen varias leyendas sobre el conejo que trae huevos pintados. Según la leyenda, cuando Jesús fue enterrado, dentro de la cueva había un conejo que vio cuando Jesús resucitó; un ángel quitó la piedra que tapaba la entrada y Jesús salió de la cueva. El conejo comprendió que Jesús era el Hijo de Dios y decidió que debía  avisar al mundo de su resucitación. Como no podía hablar, el conejo transmitía su mensaje llevando huevos pintados, símbolo de vida y alegría. Así, cada Domingo de Pascua, el conejo deja huevos de colores en las casas para recordar al mundo que Jesús ha resucitado y que hay que vivir alegres.
También, en algunas zonas mediterráneas, hasta Europa Central, en los países de religión ortodoxa, como Grecia, Rusia,  Armenia, Bulgaria, Rumania, se conservan variar leyendas que explican la tradición de pintar los huevos de Pascua, como símbolo de la resurrección. Una leyenda cuenta que María Magdalena, durante su audiencia con el emperador Tiberio, le habló a este de la Resurrección de Jesucristo. El emperador dudó y pidió alguna evidencia de ello. María tomó un huevo cocido que estaba sobre una mesa y entregándoselo le dijo: "Cristo resucito!" Mientras pronunciaba estas palabras, el huevo blanco, que tenía en sus manos el emperador, se puso de color rojo vivo.

Conclusion:
Probablemente, todo lo mencionado antes hace parte de las múltiples  tradiciones de celebrar la llegada de la primavera que para la Naturaleza en general,  representa el renacimiento a la vida.

domingo, 10 de marzo de 2013

Antiguas FALLAS en Valencia - Parte I


Valencia de hoy, considerada ejemplo de modernidad y capital de grandes eventos, en marzo se convierte en una ciudad entregada a su fiesta, a la música y a la pólvora. Las calles  se inundan  de  sol y color, de  flores y risas alegres, vibrando con la música de las bandas y el estruendo de las mascletàs, para recibir la primavera. 
En el último siglo, cada año,  miles de visitantes han disfrutado y se han divertido en una Valencia de antiguas tradiciones, con gente hospitalaria y alegre  y con los impresionante monumentos  falleros.



Valencia  y  sus FALLAS… Que son las fallas
Actualmente, las fallas se definen como peculiares monumentos satíricos, realizados con materiales  combustibles (cartón, madera, etc.), que se montan en las plazas y en los principales cruces de calles, se exponen al público durante varios días y se queman en la noche  del 19 de marzo, festividad de San José.
Por el momento, las investigaciones sobre la fiesta no han podido concretar de qué manera surgió, y ni siquiera una fecha aproximada. Se considera que, como otros rituales presentes a lo largo de la historia, las Fallas son un ritual del fuego,  símbolo de la renovación: destruye las cosas viejas para dejar sitio a las nuevas.
Según la información disponible, la palabra “Falla” proveniente del latin “Fácula” (antorcha) y es una palabra mozárabe  (encontrada ya en la “Crónica” de Jaume I) utilizada para denominar tanto a las antorchas de iluminación, como a las fogatas de las fiestas. También, “fallas”, focs o “alimares" eran los fuegos utilizados como sistema de comunicación por los Sarracenos para defender sus costas de los piratas Berberiscos. Además servían, sobre todo el del Miguelete, como guía de embarcaciones y de la gente del campo que regresaba a sus casas, ya entrada la noche.

Sobre el origen de las Fallas hay diferentes hipótesis:
La versión más popular, según el Marqués de Cruïlles, habla del origen de las Fallas en el gremio de los carpinteros. En la víspera del 19 de marzo, para celebrar  el día de San José, los carpinteros valencianos hacían una hoguera purificadora  con toda la madera que les sobraba, haciendo limpieza de los talleres antes de entrar la primavera.

También, se dice que en el invierno, para alumbrarse en las últimas horas de la jornada, ya sin sol, los carpinteros situaban en el centro del taller el “parot”, un palo vertical con uno o varios brazos, donde colgaban velas y candiles.  En primavera,  para celebrar el patrón del Gremio y el fin de las veladas  invernales, sacaban el parot a la puerta del taller y lo quemaban.  Con el tiempo, a la hoguera, añadieron otros  trastos, y el parot  vestido con ropas viejas, de manera que semejara la fisonomía humana,representando a  una persona a la que se quería  criticar. Más tarde, se le añadieron otros elementos conformando una pequeña escena con personajes, denominados “ninots”, representando historias pícaras que afectaban al barrio o a una calle en concreto. Junto a estos se incorporaron carteles alusivos a situaciones sociales o personajes conocidos, de alto contenido satírico y burlón. 

Origen del “ninot” – hipótesis

Según otra teoría,  se dice que las fallas nacen de la costumbre de lanzar a la hoguera un muñeco que representa un personaje, como Lutero, Judas u otro, llamado del “ninot de mitja Quaresma” (muñeco de media Cuaresma) o “parot” lo que explicaría la existencia en las fallas de figuras y el carácter  satírico de los monumentos.

La historia de las Fallas
No hay constancia documental que indique cómo  y cuando surgieron las Fallas. El documento  más antiguo relacionado con esta fiesta,  data de 1784, cuando la fiesta ya estaba consolidada. Es un oficio de la autoridad municipal que regulaba la ubicación de los monumentos para evitar los incendios.

Inicialmente,  las Fallas se reducían a piras de materiales combustibles que se quemaban al anochecer de la víspera de San José.
A mediados del siglo XVIII, la falla se fue popularizando, empezaron a contribuir a ella el resto del barrio y dejó de colocarse y quemarse junto al taller del artesano carpintero. 
Al amanecer del día 18, en algunas vías urbanas, aparecían peleles colgados en medio de la calle de ventana a ventana, o pequeños tablados colocados junto a la pared, sobre los cuales se exponían uno o dos muñecos (ninots) alusivos a algún suceso, conducta o personaje censurables. Se amontonaba la estructura en las fachadas de los edificios y luego se trasladaba al centro de la calzada o de la plaza, la noche en que las quemaban.
Durante el día, los niños recorrían las casas pidiendo enseres viejos para ser quemados a la vez que entonaban “una estoreta velleta pa la falla de Sant Josep”, es decir “ una alfombra vieja para la falla de Sant Josep” que se convirtió rápidamente en un canto popular. Preparaban pequeñas piras de trastos viejos que también recibían el nombre de fallas. 


Unas y otras eran quemadas al anochecer de la víspera de San José, congregando en torno a la hoguera una amplia participación popular. En este alegre acto  vecinal, los parots disfrazados parodiaban a personajes o sucesos ocurridos en el barrio ,  desde un tono divertido. También, a menudo ridiculizaban a personas públicas y el clero. La algarabía popular que se daba cita junto al fuego celebraba el fin del frío invierno y la llegada de los días de primavera.

Para el siglo XIX, los documentos sobre fallas se hacen más frecuentes.
Se considera que el documento más antiguo donde se describe por primera vez en castellano el contenido de una falla, es el manuscrito firmado por José Calasanz Viñegue, fechado en 1819, en la ciudad de Cáceres, bajo el título "Ocios entretenidos de 1819". Propiedad del bibliófilo y escritor valenciano Rafael Solaz, el documento de  90 páginas, presenta información  sobre las celebraciones festivas de la ciudad de Valencia de principios del siglo XIX .  Basado en la descripción que hizo José de Calasanz Viñeque sobre cómo eran las fallas de 1817, Rafael Solaz realiza y publica el dibujo titulado "Hipotética falla de principios del siglo XIX".

Hipotética Falla de principio del siglo XIX - dibujo original de Rafael Solaz


En aquel entonces, en la  mañana del 18 de marzo,  se plantaban la estructura con armazón de madera, que  simulaba un teatro. Sobre la  tarima de madera, recubierta ornamentalmente con bastidores pintados, con lienzos o con paneles que ocultaban los materiales combustibles, se colocaban varios “ninots”, estructuras de madera vestidas con ropa auténtica y con máscara de cartón, representando una escena. En las paredes próximas o en los bastidores del pedestal, se colgaban carteles  que desarrollaban la glosa rimada del tema escenificado. El nombre de “falla” se fue restringiendo exclusivamente a éstos monumentos con escenas que reproducían hechos sociales censurables y crítica social siempre, con sentido del humor. Plantados en la víspera de San José, se quemaban esta misma noche. 

La primera representación gráfica de las fallas, viñeta publicada en el “Calendario pintoresco, profético, astrológico y lunático del Reino de Valencia”, año 1860. Alude y critica la moda del miriñaque, tan usado en aquella  época.

Además, la fiesta se fue arropando con otras expresiones artísticas como las musicales y sobre todo con la pólvora.
Las  Fallas fueron evolucionando y cargándose de sentido crítico e irónico, mostrándose sobre todo en los monumentos falleros. Dos temas ocuparon preferentemente a los falleros a mediados del siglo XIX: la falla erótica y la crítica social.

En la segunda parte del siglo XIX, el número de fallas aumenta, de una en 1852 a 16 en 1872. Los grupos de vecinos que hacen fallas evolucionan y surgen las primeras comisiones falleras
Durante el siglo XIX las autoridades mantuvieron una actitud vigilante y censora ante las fallas e intentaron erradicar los festejos populares; a principio de siglo fue con la justificación de modernizar y civilizar las costumbres de la ciudad, y en los años setenta estableciendo gravosos impuestos sobre el permiso de plantar fallas o tocar música. Estas medidas generaron movimientos de defensa de las tradiciones populares liderados por artistas y sobre todo escritores.
En 1855 comenzaran a editarse  los “llibrets”, pequeños pliegos, con textos siempre en verso, escritos en valenciano y donde, de forma cómica, crítica o incluso erótica, se explica al visitante el tema de la falla que está contemplando. 


En 1885 una de las revistas de apoyo a las fallas “La Traca”, otorgo los primeros premios a las mejores fallas, lo que estimuló el espíritu competitivo entre los vecinos y dio lugar al nacimiento de la falla artística, donde no desaparecía la crítica, pero predominaba la estética.
También, los diplomas otorgados en los concursos organizados durante las fallas, tenían una bella estética.


1915 Diploma "Cantor de les Falles"


Para el final del siglo XIX, las fallas era la fiesta más popular de Valencia. El número creció y empezaron a plantarse en muchos pueblos. Comenzaron a hacerse más grandes, más acabadas, con nuevos materiales. 


1889 Falla de la calle Maldonado, foto Derrey. De las primeras fotografías que se conservan de una falla


1889 Falla calle Calabazas. Archivo J. Alcañiz. De las  primeras fotografías que se conservan de una falla

1895 Falla plantada en el año 1895. Archivo J. Alcañiz

1898 Falla Plaza de la Pilota

1899 Boceto falla de la Plaza de San Francisco esquina con la calle Cotanda 

En 1901, el propio Ayuntamiento de Valencia, otorgó los primeros premios municipales a las mejores Fallas, en un momento con un clima social muy favorable. La sociedad valenciana contaba con múltiples organizaciones culturales y valencianistas, recreativas y deportivas, políticas y obreras, que potenciaron el desarrollo de las fallas durante la primera década del siglo.  Se produjo una creciente fusión entre la fiesta fallera y la entidad valenciana y se marca  el comienzo de la unión entre el pueblo y el poder político.

1901 Falla Ayuntamiento

Para principios del siglo XX, comienza a desarrollarse una nueva concepción de las fallas. Los monumentos fueron aumentando en altura y la  estructura dual (tablado/escena) es sustituida por un conjunto de varios elementos y niveles, superpuestos: una base, un cuerpo central habitualmente de altos catafalcos o cajones, sobre los que se colocaban los ninots con la cara de cera, vestidos con ropas de tela y un remate  que solía consistir en una gran figura, el motivo alegórico que condensaba el tema expuesto en las escenas inferiores.

El contenido de la falla no se hallaba ya inscrito solamente en una escena realzada por el tablado, sino que estaba latente en todo el conjunto escultórico y debía ser descifrado rodando la falla y recorriéndola con la mirada de arriba abajo. La falla ahora debía ser fastuosa, imponente, sugestiva, visible desde la lejanía. Adoptaron como ideal modélico la monumentalidad, la proporcionalidad y el barroquismo.

1903 Falla en la Bajada de San Francisco, “Las víctimas de la Tabacalera”


1906 Falla en Na Jordana, Titulo:  “Júpiter en uno de sus días”

1907  Falla Paz-Comedias, BVE 

1912  Plaza doctor Collado, La Falla de la Margot (cupletista de moda en esta época )

1912  Falla C. Juan de Austria

1914 Falla Calles del Mar-Altar de San Vicente. Lema “Xe, ves a patina”,Círculo de Bellas Artes  Archivo J. Alcañiz

1915 Falla Salvador-Libertad. Archivo J. Alcañiz, Crítica a la subida del pan

1915 Falla de la Plaza de Porchets, Primer premio

1916 Falla Plaza del Pilar. BV

1921- Falla Valencia

1925 Falla calle Sogueros


1925 Falla Plaza Castelar 


1927, Falla "Gat per llebre"

1928 Falla Valencia

En 1927, la Asociación para el Fomento del Turismo, Valencia Atracción organizó el primer Tren Fallero, que facilitaba la llegada de más visitantes a la fiesta. El éxito hizo que la sociedad valenciana se involucrara todavía más en las fallas, incrementando el número de monumentos y mejorar la organización. Ver vídeo: Fallas en Valecia años 1928, 1929, 1931


1927 Tren fallero


1928 Interior de la Estación de Renfe. Llegada del  tren fallero

1930 s-1929 Estación Norte desde maques de Sotelo


En 1929, la Sociedad Valenciana de Fomento del Turismo encarga el primer cartel de Fallas al cartelista José Segrelles Albert.
Este mismo año se estrenó el pasodoble El FALLERO, compuesto por el maestro José Serrano y se publicó el primer programa oficial de festejos.

Primer Cartel de Fallas de Valencia 1929, José Segrelles Albert

Al año siguiente, 1930, se convoca por primera vez el concurso de carteles, consiguiendo el primer premio el profesor de la Escuela de Artes Aplicadas, Vicente Canet.
En 1932 se edita el célebre cartel El farol, de Rafael Raga Montesinos,considerado como muy logrado en ritmo y síntesis publicitaria, con un diseño de estilo Art Deco. 

Cartel Fallas de Valencia, 1930, Vicente Canet, Primer Premio 


Cartel Falles de Valencia, 1932, Rafael Raga Montesinos, “El Farol” 

A principio de los años 30 la fiesta había crecido mucho, los monumentos alcanzaban los 15 metros de altura y se manejaba en su construcción con habilidad, el cartón-piedra. Las fallas alcanzan profesionalización, se forma el gremio de los artistas falleros, separando la construcción de las fallas de la comisión fallera que se dedica a organizar la fiesta y pagar al artista fallero por su trabajo.
También, aparecen las primeras Fallas infantiles.

1934 Construcción de la Falla calle Escalante,Cabañal. Artista Modesto Gonzalez

Años 30,  Una de las primeras Fallas infantiles, situada en la Calle Naturalista Arevalo Baca

Para esta época,  igual que en las otras formas de arte  gráfico, es notable la influencia del estilo Art Deco no solamente en la creación de los carteles y programas de actos de la semana fallera sino también, en el diseño de los mismos monumentos de las Fallas.

1929 Falla Plaza de Mariano Benlliure, titulada “Juego de Damas”

1930 Falla calle Luis Morote

1930 Falla Blanqueras

1931 Falla Caballeros y plaza Manises BV

1934 Falla Plaza de la Región Valenciana. Artistas Canet, Ramil y Just, Critica a la sociedad de consumo



Según la información publicada, durante la guerra civil española (1936-39) las fallas no desaparecen, se siguen plantando fallas marcadamente propagandísticas de ambos bandos, pero la situación económica de la posguerra hace que hasta bien entrados los años cuarenta, no vuelvan a restituirse los monumentos a la categoría que gozaban antes de la guerra.


Finalmente, como hoy, las Fallas son las fiestas donde los valencianos comparten con el Mundo su ciudad, su arte, su alegría y sus tradiciones 

Traca - Siglo XIX, Calle de las Barcas, Valencia


Falleros- Principio siglo XX, Valencia

Carromano- Principio siglo XX, Valencia

1928, Valencia - Bunyolera

Bunyoleros en Fallas, Valencia



Fuentes documentación:1,2,3,4,5,6,78,9
Agradecimientos a Rafael Solaz
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